La dieta cetogénica se caracteriza por una restricción muy elevada de hidratos de carbono, acompañada generalmente de un mayor aporte de grasas y una cantidad adecuada de proteínas. Es una de las estrategias que más preguntas genera en consulta, así que vamos a verla con calma.

¿Cuál es su objetivo?

Conseguir que el organismo aumente el uso de las grasas y produzca cuerpos cetónicos como fuente alternativa de energía. Es un cambio metabólico real y medible, no una simple etiqueta de marketing.

Pero aquí está lo importante

Entrar en cetosis no significa automáticamente perder más grasa. La pérdida de grasa corporal depende, entre otros factores, del balance energético mantenido en el tiempo — como ya vimos en este artículo sobre mitos. Además, la keto puede resultar difícil de mantener para algunas personas, y puede limitar alimentos ricos en fibra y determinados micronutrientes si no está bien planificada.

En deportistas, el análisis es distinto

Aquí hay que valorar cuidadosamente su aplicación, ya que los hidratos de carbono tienen un papel fundamental en esfuerzos de alta intensidad. Una restricción tan severa puede jugar en contra del rendimiento en muchas disciplinas, no a favor.

La pregunta correcta no es «¿funciona la keto?»

La pregunta correcta es: ¿es adecuada para esta persona, para su objetivo y para su actividad física? La keto tiene aplicaciones concretas y puede ser útil en determinados perfiles, pero no es una estrategia universal ni necesaria para todo el mundo.

La conclusión de siempre

La mejor estrategia nutricional no es la más restrictiva. Es la que puedes mantener y que se adapta a ti — igual que hablamos en este otro artículo sobre por qué no existe una única dieta perfecta.