La palabra "dieta" muchas veces nos hace pensar en restricción, hambre, prohibiciones, contar calorías constantemente, o "portarse bien" y "portarse mal". Pero dieta no significa eso. Dieta es, simplemente, la forma en la que nos alimentamos.
Lo que una dieta no debería ser
No debería ser algo que empiezas un lunes y abandonas cuando llega el fin de semana. No debería hacerte sentir culpable por comer un helado. Y tampoco debería alejarte de tu vida social.
Lo que sí debería ser
Una buena alimentación debe ayudarte a cuidarte, disfrutar de la comida y mantener unos hábitos que puedas sostener en el tiempo. Eso se traduce en algo bastante sencillo: más comida real, menos prohibiciones, más flexibilidad, menos culpa, y más salud y bienestar.
No necesitas otra dieta
Necesitas aprender a alimentarte de una manera que encaje contigo y con tu vida — no una plantilla genérica que abandonas a las tres semanas, sino una forma de comer que puedas mantener sin pensar en ello como un castigo.
¿Tú qué sientes cuando escuchas la palabra "dieta"?
Vale la pena pararse a pensarlo. Si la respuesta es culpa, ansiedad o rechazo, probablemente sea buen momento para replantearse la relación con esa palabra — y con la comida en general.
